El que muera cualquier persona, pobre o rica, famosa o desconocida, causa pesar entre los mas cercanos, comom una carctarística propia que tenemos los seres humanos de sentir la pérdida de un ser querido o admirado.
Si ésta persona ha tenido importantes realizaciones, es natural que ese sentimiento se extienda a localidades, regiones o el mundo. TODO ESTO ES NATURAL.
Sin embargo, la obra de la persona ha de estar estimada de conformidad con las concepciones que la mueven y el impacto que deje o no en el CRECIMIENTO HUMANO de quienes tuvieron su influjo. No se trata sólo de darle un efecto psicológico profundo en las personas, sólo en virtu del arte por el arte, o en consideración a que los grandes medios hablen de él.
En síntesis NI ES LA CULTURA POR LA CULTURA, ni es la FAMA POR LA FAMA. Todos los seres humanos venimos al mundo con una misión, que en términos generales debe implicar una construcción positiva que destaque nuestra labor transformadora en beneficio de cada uno con los demás. z
La historia de Michael Jackson tiene muchas expresiones de superación personal y de elaboración artística, pero también está unida a una tragedia personal y colectiva, además del eco a una cultura decadente, que en mas de una ocasión favorece escenarios de muerte y perversión.
CUANDO LA IDENTIDAD DE LOS JÓVENES SE MIMETIZA EN UNA FIGUARA MEDIATICA
Cuando hay contribución al crecimiento humano, se presenta desarrollo en libertad, y éste es un indicador para concocer hasta dónde la influencia de una figura pública es favorable. Las personas podemos e incluso debemos establecer relaciones donde haya empatía y admiración. Pero no contribuye al buen desarrollo de la personalidad, generar dependencia y muchos menos perder la capacidad crítica frente a aquello que no nos conviene de los personajes.
Michael Jackson, descanse en paz y para él los católicos debemos pedir que la Misericordia de Dios lo salve, a lo cual contribuirán las muy variadas buenas actuaciones que seguro tuvo en la vida. Pero indudablemente, en un buen número de aspectos no fue un buen ejemplo, llegando incluso a dejar concepciones propias de la cultura de muerte, lo cual se traduce en una no sana influencia. Sin embargo, los medios hacen gran eco a endiosar la figura de alguien como él, lo cual traerá mayores influencias negativas en niños y jóvenes. A lo anterior, se suman las actitudes que exaltan hasta casi endiosar a un artista.
Los padres de familia deben estar atentos y clarificar los alcances de situaciones como la muerte de un artista demasiado sobrevalorado, en lo referente a sus concepciones y actuaciones. Él, como cualquiera de nosotros, ha muerto. Se quiera o no, con Michael Jackson se demuestra que ni todo el dinero del mundo compra un instante de esa propiedad llamada vida y que sólo pertenece a Dios. Paz en su tumba.